El impacto sostenible de los grandes eventos deportivos

Fernando Bajo Dasca
Estadio deportivo

Planear un gran evento deportivo internacional, como un mundial de atletismo, es un proceso muy complejo. Desde el desarrollo de la visión a la inauguración del evento, pasando por la construcción y habilitación de infraestructuras o la gestión de los espacios una vez concluido el evento, existen multitud de factores y elementos a tener en cuenta.

A esto se le suma una mayor conciencia ciudadana sobre los costes y el impacto que los grandes eventos deportivos tienen en sus ciudades. Como demuestran las últimas candidaturas para acoger grandes eventos deportivos internacionales, cada vez más el público demanda una mayor transparencia sobre los procesos que hay detrás de la organización de un evento deportivo mundial, que a su vez están aumentando en tamaño y coste.

Gestionar un mega-evento deportivo mundial está repleto de retos para la región, pero existe una serie de buenas prácticas que permiten generar un rédito positivo para la ciudad anfitriona, controlando riesgos y aprovechando las oportunidades ocultas del deporte.

Los beneficios que este tipo de eventos tienen para una ciudad o región suelen agruparse en tres:

  • Crecimiento económico: Organizar un evento deportivo puede servir como revulsivo para la economía local y nacional, estimulando no solo los sectores de turismo e infraestructuras, si no también animando a inversores e impulsando la economía en general.
  • Promoción de imagen: Es indudable que los eventos deportivos mundiales proporcionan un valor intangible al servir de plataformas promocionales para las ciudades a un nivel nacional e internacional. Al número de visitantes que acuden a la ciudad se le añade el de todas aquellas personas que siguen el evento a distancia y pueden verse atraídos por la región anfitriona.
  • El legado de infraestructuras: La construcción de nuevas infraestructuras para alojar los eventos, así como la red de conexiones, alojamientos, y la mejora de infraestructuras existentes representan una verdadera oportunidad de dejar un legado positivo para una región.

La clave para asegurar un impacto positivo de un evento deportivo en la ciudad o región está en la planificación y la organización. Y uno de los elementos más importantes es el de la gestión de las infraestructuras deportivas. Las infraestructuras son el legado tangible más importante de un evento deportivo, y una de las inversiones más costosas.

A la hora de alojar un evento como un mundial de fútbol o de atletismo, los organizadores pueden optar por utilizar infraestructura deportiva existente, construir nuevos estadios y arenas, o usar instalaciones temporales.

Las innovaciones en materiales y técnicas de construcción están permitiendo que cada vez más se empleen instalaciones temporales en los eventos deportivos. Estadios y arenas enteras pueden ser construidos y desmontados, minimizando los posibles costes derivados de la construcción y mantenimiento de un estadio permanente. Este tipo de instalaciones ofrecen una mayor flexibilidad, la posibilidad de reúso o reciclaje, y un menor tiempo de construcción.

Para decidirse por una de estas opciones, la organización de los eventos deportivos internacionales debe plantearse la vida de los activos una vez concluido el evento. Aquí entra en juego la importancia de la previsión y la organización. Las opciones son:

  1. Mantener el activo tal y como se construyó, proyectando una demanda elevada capaz de sostener los costes de mantenimiento y operación, atrayendo a equipos deportivos por ejemplo.
  2. Reducir el tamaño del activo para ajustarse a la demanda local. Así, estadios ya existentes pueden ser ampliados para los eventos, y una vez concluido recuperar el tamaño original más ajustado a la demanda local.
  3. Reconvertir el activo, dándole un nuevo uso que se adapte mejor a las necesidades de la comunidad. Por ejemplo, reconvertir activos en auditorios, centros de conciertos o convenciones, etc.

Los organizadores deber aprender de las experiencias pasadas, tanto las positivas como las negativas, para poder planificar adecuadamente un futuro sostenible del legado de un gran evento deportivo. Fijar estrategias claras, basadas en las necesidades deportivas así como las demandas del mercado, es clave. Para ello es necesario negociar de forma transparente y clara con las entidades que fijan los criterios para alojar los eventos deportivos, e incluir a otras partes interesadas.

Aplicar soluciones innovadoras, como el uso de infraestructuras temporales o aumentando temporalmente la capacidad de las ya existentes, es una forma de asegurar un impacto positivo de los eventos deportivos mundiales en una región. No obstante es importante tener en cuenta los costes de capital y los costes operacionales durante el ciclo de vida de los activos. Así, para espacios con más de 20.000 localidades, la solución de recintos temporales comienza a perder atractivo.

Puedes leer más sobre este tema en nuestro informe sobre el legado de los espacios deportivos tras los grandes eventos.

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