En España gusta (y preocupa) el coche compartido

Consuelo Calle
coche

Las tres principales tendencias del sector de automoción en 2017 a nivel global son, por este orden, el coche eléctrico por baterías, la conectividad y digitalización y el vehículo eléctrico de pila de combustible de hidrógeno (Fuel Cell Electric Vehicle o FCEV), según revela el Informe Global de Automoción 2017 elaborado por KPMG.

El informe, que se puede consultar en la web y mediante un gráfico interactivo, recoge las respuestas de unos 1.000 directivos del sector y más de 2.400 conductores procedentes de 42 países. España es uno de los países que ha participado en la encuesta. Y como se puede ver en el gráfico interactivo, los puntos que se muestran como tendencias extremadamente importantes desde la visión española difieren de la fotografía global en algunos aspectos:

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• El coche compartido es algo muy relevante para el mercado español. De hecho, este nuevo hábito de la economía colaborativa que tendrá un gran impacto para la industria de automoción se apunta como la tercera tendencia para 2017 (así lo dice el 42% de los directivos consultados), frente a la novena posición (39% de las respuestas) que tiene en el mercado global.

• Con la creación de valor a través de los datos ocurre justamente lo contrario. Mientras a nivel global, el 40% de los directivos da una gran importancia a las técnicas de Data & Analytics y la posibilidad de crear valor a través de los datos, en España este elemento sólo es apuntado por el 26% de los directivos. A pesar de la diferencia de votos, esta tendencia ocupa el puesto sexto-séptimo en ambos rankings.

• Otra diferencia reseñable es la revolución del vehículo eléctrico de pila de combustible de hidrógeno, una cuestión que a nivel global se cita como la gran tendencia emergente de 2017 (así lo apunta el 48% de los directivos globales), en España sólo lo apunta el 16% de los participantes en la encuesta.

• En España también hay menor inquietud hacia la racionalización de la producción en Europa Occidental, apuntado como una tendencia relevante por el 31% de los directivos globales, frente al 21% de España.

En el resto de los parámetros, no hay diferencias reseñables entre las percepciones que tienen todos los implicados en la industria del automóvil en España y a nivel global, siendo estas algunas de las conclusiones que recoge el Informe:

• El vehículo conectado generará más ingresos en todo su ciclo que vida que 10 coches normales juntos. La clave será crear un ecosistema digital con otros participantes de la cadena de valor de la industria.

Los datos serán el combustible del futuro modelo de negocio en la industria del automóvil: generarán ingresos tanto para los fabricantes como para los proveedores de servicios.

La revolución viene de la mano de los coches eléctricos, pero no triunfarán los vehículos de batería por el reto que supone construir una infraestructura de recarga y el tiempo que lleva cargar las baterías. El verdadero avance vendrá de las pilas de combustible de hidrógeno, que se cargan rápidamente en una gasolinera tradicional.

La disrupción tiene más protagonistas. El vehículo autónomo o sin conductor y la conectividad y digitalización de los vehículos, que traerán consigo un gran volumen de ingresos por datos.

• El éxito de los fabricantes ya no vendrá definido por la cuota de mercado o la venta de unidades. Ese baremo será sustituido por otro más cualitativo: la experiencia del consumidor.

• El coche compartido es el otro gran fenómeno disruptivo. Rompe con el concepto de propiedad que ahora sustenta el modelo de negocio de los fabricantes. El 59% de los directivos consultados por KPMG estima que la mitad de los conductores actuales no querrán tener coche propio en 2025. Afortunadamente, la realidad, aunque apunta en esa dirección, no es tan drástica todavía: sólo un tercio de los consumidores evitaría tener un coche en propiedad.

Para Francisco Roger, socio de KPMG responsable del sector Automoción, el sector “se mueve ahora entre dos mundos, el off-line y el on-line, y ambos coexistirán y se entrelazarán. Lo que está en juego es quién ocupará cada lugar en la nueva cadena de valor, pero no hay duda de que el cliente estará en el centro de este nuevo escenario emergente”.

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