India, ¿aún atractivo para invertir?

Marta Fernández Mur
INDIA DIVISA

El crecimiento de los países emergentes se está ralentizando, o al menos es lo que proclaman algunos organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo con los datos del organismo, el conjunto del PIB de estas economías cerró 2013 con un incremento del 4,7%, un frenazo mayor de lo esperado, pero que aún así supera con creces a las cifras de otras zonas más desarrolladas del planeta. India no es una excepción ante este cambio de tendencia. Tras cinco años creciendo a un ritmo medio del 7%, el país ha rebajado sus expectativas y su dato de crecimiento se situó en 2013 en el 4,4%. Aún así, los expertos no tienen dudas: el país asiático continúa siendo uno de los más atractivos para invertir.

“La India es un país con gran potencial por su dimensión tanto geográfica como poblacional. Necesita desarrollarse internamente, para lo cual es necesario el concurso de la inversión extranjera directa“, señala Carlos Jiménez Aguirre, Consejero Jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva Delhi. “India entró en el siglo XXI como uno de esos países elegidos para cambiar la estructura económica global a través de un sostenido y constante crecimiento económico. Pero, tras algo más de una década, todo el crecimiento acumulado no ha trascendido a las estructuras económicas del país e India continúa posicionada entre aquellos países más pobres y con más desigualdades. El potencial de crecimiento de la India sigue estando muy latente y lo que hace falta es que se canalice”, explica Pedro Sinues, Manager Regional para el Sur de Asia de España, Expansión Exterior. Por su parte, Antonio Hernández, socio de Estrategia Energética e Internacional de KPMG en España, añade que “India no es solo un país atractivo como mercado de destino, sino también como mercado puente para abastecer a otros mercados de Asia”.

Esta desaceleración en el crecimiento económico del país se debe, según los expertos, a multitud de variables. A las condiciones macroeconómicas mundiales menos favorables y a la estabilización en el precio de las materias primas se unen algunos aspectos locales como la volatilidad de la Rupia o el empeoramiento del déficit exterior y del déficit fiscal. Además, “los últimos dos o tres años se pueden definir como de parálisis política, con un estancamiento en las medidas liberalizadoras”, asegura Gaurav Mehndiratta, socio de Corporate Tax de KPMG en India. Las próximas elecciones, que se celebraran entre abril y mayo, prometen cambios en el panorama político y económico del país. Tras casi una década en el gobierno, el Partido del Congreso, tutelado por la familia Nehru-Gandhi, sufrió un revés en las recientes elecciones estatales frente al principal partido de la oposición, el nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP).

España e India, socios comerciales con gran recorrido

En este contexto, la inversión española en la India no ha dejado de crecer. España cerró 2012 como el 12º mayor inversor en el país, frente al puesto 22º que ocupaba en 2008, según datos de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Nueva Delhi. Alrededor de 200 empresas españolas cuentan ya con presencia en el país, a través de filiales, joint ventures u oficinas. El proceso se vio reforzado por la firma de acuerdos bilaterales a finales de los noventa, que aportaron seguridad a las inversiones españolas y mejoraron la fiscalidad. Paralelamente, tanto las exportaciones –en muchos casos la antesala de las inversiones– como el número de empresas españolas exportadoras a la zona también se han incrementado significativamente: en 2013 las exportaciones españolas a India superaron los 1.100 millones de euros, valor que triplica el de 2004, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, consecuencia de la actividad de las más de 5.800 empresas españolas que exportaron al país en 2013, más del doble que hace una década.

El proceso de apertura de la economía india a la inversión extranjera comenzó en 1991, tras una historia marcada por un férreo control económico del Estado. Hoy casi todos los sectores están ya abiertos a la participación privada y a las inversiones directas extranjeras, no obstante perviven algunas restricciones. Existen dos rutas fijadas para la inversión foránea en India: una automática que no requiere de autorización y que aplica a la mayoría de los sectores y una que requiere la aceptación expresa del Gobierno, para proyectos que afectan a industrias de alta prioridad como defensa, comunicaciones o retail. “Es importante comprender el proceso de aprobación para poner en marcha un negocio en la India. En general, las políticas están suficientemente detalladas, aunque hay algunas cuestiones de interpretación que en ocasiones producen retrasos y otras dificultades”, aclara Mehndiratta.

El potencial del sector infraestructuras

Los expertos coinciden en señalar el sector infraestructuras como uno de los más atractivos para las empresas españolas en India, gracias a la capacidad técnica y experiencia internacional que han ido acumulando y que pueden explotar. “India está sufriendo un proceso de transformación. La gente se está trasladando a las ciudades, lo que está creando grandes necesidades en energía, transporte y agua”, apunta Bhavik Damodar, socio de Infraestructuras y Servicios Gubernamentales de KPMG en India. El Gobierno indio planea alcanzar una inversión en infraestructuras de 1.000 millones de dólares entre 2012 y 2017, en el marco de su 12º Plan Quinquenal. “En el sector energético destacan las posibilidades en líneas de transmisión, así como en el desarrollo de energías renovables (solar fotovoltaico, termosolar y recurso eólico)”, asegura Pedro Sinues. “En transporte, se concentran numerosas oportunidades en el campo de carreteras en régimen de concesión, obras de metro y ferrocarril (consultoría, construcción, electrificación, señalización, etc.) y en el tratamiento de aguas”, concluye.

“Otros sectores que hay que resaltar son también el sector tecnológico, uno de los de mayor crecimiento en India, especialmente en el desarrollo de software. Asimismo, el sector turismo podría presentar oportunidades para las empresas españolas en los próximos años, dada la relevancia y proyección de este sector en India”, apunta Antonio Hernández. Comercio al por menor, defensa, aviación y telecomunicaciones son los sectores por los que apostaría Gaurav Mehndiratta en los próximos años.

Decisiones clave en el proceso de inversión

La elección de la forma de entrada en el país es, según los expertos, una de las decisiones que pueden marcar el éxito o el fracaso de la inversión. Recurrir a un socio local no es una obligación legal en todos los casos (solo en aquellos sectores en los que la inversión directa extranjera no está autorizada al 100%), pero los expertos coinciden en señalar la conveniencia de estas alianzas, al menos en las fases iniciales de inversión. “Encontrar un buen socio local es altamente imprescindible, dada la magnitud del país en todos los sentidos”, puntualiza Carlos Jiménez. “En todo caso, el asesoramiento de expertos locales resulta clave, ya sea para establecer una alianza con un socio local, abrir una filial propia, ejecutar un proyecto o cualquier otra forma de operar en este mercado”, asegura Antonio Hernández.

Otro factor a tener en cuenta es la ubicación del proyecto, pues de ella dependerán múltiples e importantes aspectos legales. “India es un país híper descentralizado, donde los gobiernos de los 18 estados tienen una grandísima autonomía y donde además existen tasas y peajes en el tráfico de bienes y servicios entre estados”, señala Carlos Jiménez. “Siempre es aconsejable realizar un estudio de viabilidad de la localización antes de tomar cualquier decisión de inversión. Sin embargo, en general, la industria de maquinaria pesada se concentra más en las regiones oeste y sur, mientras que las regiones norte y este se centran más en los bienes de consumo”, apunta Mehndiratta.

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Los aspectos culturales también importan

La clase empresarial india está cada vez más occidentalizada, pero todavía se rige por parámetros diferentes a los europeos o norteamericanos. El arte de regatear aún se aplica en los negocios y la paciencia se convierte en una preciada cualidad, pues el factor tiempo no importa. “Los indios tienen mentalidad de jugadores de ajedrez, juego que, por cierto, inventaron, por lo que no tienen prisa en tomar decisiones y una vez que las toman no son definitivas y pueden volver a replanteárselas”, avisa Carlos Jiménez.

Otra diferencia es que la vida privada es una continuación de la vida profesional y no hay una separación de estas dos facetas, por ello toda relación comercial o financiera acaba teniendo un significado a nivel personal / familiar. Además, la típica comida de negocios en España no es algo habitual en India. “Los indios no interpretan de la misma manera que un occidental el significado de una comida de negocios. El 80% de la gente es abstemia y vegetariana. El comer para un indio no representa un placer sino una necesidad”, avisa Pedro Sinues.

“Un aspecto con similitudes entre la cultura española y la india es el valor de la familia, si bien, hay una diferencia en este concepto, ya que lo que para los españoles es la familia nuclear es para los indios es la familia patriarcal”, concluye Carlos Jiménez.

Los consejos de los expertos

Antonio Hernández, socio de Estrategia Energética e Internacional de KPMG en España: “A las empresas españolas interesadas en este mercado les daría tres consejos, principalmente: que tengan paciencia, que sean prudentes y que no tomen decisiones sin la adecuada información, no solo de negocio, sino también en cuanto a la optimización financiera y fiscal de la inversión.”

Gaurav Mehndiratta, socio de Corporate Tax de KPMG en India: “Yo recomendaría, especialmente para las empresas que van a invertir por primera vez en India, realizar una buena due dillingence para escoger con seguridad al socio o empresa con la que se va a realizar una joint venture. En segundo lugar, les diría que se informen bien, porque India es un país complejo en cuanto a regulación y fiscalidad, para escoger lo mejor posible la estructura con la que van a introducirse en el país. En tercer lugar, recomendaría contar con asesoramiento profesional en el proceso”.

Carlos Jiménez Aguirre, Consejero Jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva Delhi: “Lo primero que tiene que saber un inversor español es que los negocios en India hay que plantearlos a medio y largo plazo, nunca a corto. Por tanto hay que tener paciencia, saber esperar y encontrar un buen socio local”.

Pedro Sinues, Manager Regional para el Sur de Asia de España, Expansión Exterior: “India es un continente en sí mismo. Un país que aglutina al 20% de la población mundial con una civilización milenaria y que a lo largo de los años ha sido un hervidero de conflictos internos y externos de distinta naturaleza. A la hora de desarrollar negocios en India es necesario conocer e interiorizar los elementos internos del país”.

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