La sanidad, la educación y el desarrollo económico llegan a Kiuyu Mbuyuni

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Kiuyu Mbyuni3

Gracias al proyecto Millennium Village y KPMG como principal donante, la aldea ha conseguido grandes progresos.

“Era el lugar más desesperado que jamás he visitado. La comunidad, con una población aproximada de 7.000 personas, sufría pobreza extrema y más de la mitad de los hogares en el distrito vivían por debajo del umbral de pobreza y sobrevivían con menos de un dólar al día. Las condiciones de salubridad eran penosas y no había fuentes de agua potable disponibles, con lo que las enfermedades eran frecuentes. Los niveles de educación estaban entre los más bajos del país, con más de un 50% de población analfabeta y donde tan solo un 8% había completado la educación secundaria. Solo el 16% de los partos era atendido por personal médico cualificado y la tasa de mortalidad infantil era extremadamente alta: de cada mil partos 107 bebés no sobrevivían.”

El lugar que describe Lord Michael Hastings, Global Head of Corporate Citizenship de KPMG International, es la aldea de Kiuyu Mbuyuni situada en la región semi-autónoma de Zanzíbar, en Tanzania, el decimoquinto país más pobre del mundo según el Banco Mundial. Afortunadamente, esta situación ha cambiado en los últimos cinco años gracias al proyecto Millennium Village, creado hace una década en diez países de África Subsahariana con el objetivo de ayudar a las comunidades a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio marcados por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que van desde reducir la pobreza extrema hasta frenar la propagación del SIDA y garantizar el acceso a una educación primaria.

“En 2006, Amani Abeid Karume, expresidente del Gobierno Revolucionario de Zanzíbar, hizo un llamamiento para que Kiuyu Mbuyuni se incluyera como una de las comunidades dentro del Millennium Village Project. Tres años después, KPMG International fue seleccionado como el principal donante para el proyecto, en el que hoy participamos KPMG en España y otras 16 firmas de la red. En total,  las firmas participantes hemos destinado al proyecto cerca de 2 millones de dólares, y, aunque los desafíos para la comunidad continúan, su desarrollo es notable”, comenta Andrew Brett, socio de KPMG en España que ha formado parte del Comité Directivo que ha supervisado el progreso de este proyecto.

Efectivamente, los avances son tangibles. En sanidad, la mortalidad infantil prácticamente se ha reducido a cero y se ha construido una nueva unidad de maternidad y se ha renovado la Salud Pública. La asistencia escolar ha mejorado en un 68%  y el programa de alimentación gratuita en el colegio ha alcanzado a 1.680 niños. En cuanto a las infraestructuras, ya más del 90% de los hogares tienen acceso a agua potable segura y limpia y a electricidad y se han mejorado los accesos por carretera. Además, se ha fomentado la participación inclusiva y el liderazgo de la mujer en la comunidad.

Pero no solo eso: el objetivo es que los proyectos desarrollados en la aldea sean sostenibles en el tiempo y autosuficientes, de forma que también se ha dotado a la comunidad de las habilidades necesarias para promover la actividad económica creadora de empleo y generar ingresos a través de actividades como la pesca en alta mar y el cultivo de algas marinas. Para ello, se han organizado pequeñas cooperativas, lo que permitirá recibir micro-financiación y contar con mayor capacidad negociadora en el mercado.

“Estoy muy contenta de que se haya construido una unidad de maternidad en nuestro pueblo y de que las mujeres embarazadas puedan dar a luz de forma segura”, comenta Maua Shoka Kai, vecina de Kiuyu Mbuyuni, que coincide con Shaame Faki Omar en el cambio que ha traído el proyecto a su comunidad: “El Millennium Project ha permitido a mi familia empezar a vivir de forma digna. No teníamos electricidad, pero ahora la línea de alimentación del transformador que antes estaba a un kilómetro se ha extendido. Muchos de mis vecinos han podido acceder al suministro de electricidad en sus casas por primera vez”.

Tras estos cinco años de proyecto, ahora el reto es conseguir que Kiuyu Mbuyuni sea sostenible y no dependa económicamente de las donaciones. “Para ello, KPMG cambiará su rol al de asesor del proyecto, impulsando el cambio y generando confianza utilizando las capacidades de nuestros profesionales. El objetivo es que sean capaces de autofinanciarse y crear riqueza y empleo para la comunidad”, puntualiza Pedro León y Francia, director de la Fundación KPMG en España.

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