Medir las ciudades en datos

Patricia Alfaro
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Las ciudades están obligadas a cambiar su paisaje. En primer lugar para adaptarse a una población cambiante, pero también para aprovechar los beneficios que traen consigo las nuevas tecnologías. Cuestiones como la prestación de servicios, la gestión de costes, la asignación de recursos y el conocimiento sobre el grado de satisfacción de los ciudadanos pueden dar un giro radical a través del análisis de datos. Además, disponer de una medición cuantitativa permite la comparación entre ciudades con el objetivo de distinguir las mejores prácticas.

Sin embargo, por el momento este ejercicio de comparación es complicado, como pone de manifiesto el informe ‘Finding the courage to improve: Benchmarking city services’ elaborado por KPMG. El hecho de no disponer de sistemas de medición, la falta de medios –e incluso de tiempo- para procesar la gran cantidad de datos que generan las ciudades son algunas de las causas por las que este ejercicio de benchmarking es complejo en la actualidad.

En su ejercicio de benchmarking, KPMG solicitó datos de distintas variables a 53 ciudades, de los que 35 podían ser comparados. Un ejemplo de esta inconsistencia de datos surgió en la medición de accidentes de tráfico: si bien algunas ciudades recogían como accidente todos los incidentes que implican a las aseguradoras, otras solo incluían los que tuvieron como resultado algún fallecido o herido.

“El hecho de que pocas ciudades comparen su prestación de servicios no es sorprendente, ya que es una tarea extremadamente compleja. Sin embargo, comparar también puede tener una enorme recompensa”, explica Cándido Pérez Serrano, socio responsable de Infraestructuras, Gobierno y Sanidad de KPMG en España.

De este modo, el procesamiento de datos fiables y comparables puede ayudar en el camino de las ciudades hacia las denominadas smart city. De hecho, el informe pone de manifiesto cómo medir los datos permite tomar mejores decisiones. En un momento en el que los gestores de ciudades se enfrentan a la complicada tarea de satisfacer a la población basando decisiones en su experiencia y, en muchas ocasiones, la intuición, el análisis de datos permitirá basar las políticas en evidencia empírica.

“Es posible tomar decisiones de forma segura basadas en datos, es posible predecir la demanda y tendencias de servicios a largo plazo, incluso tener debates significativos entre ciudadanos y políticos sobre las necesidades futuras de la ciudad”, subraya Cándido Pérez Serrano.

Pero ¿qué pueden medir las ciudades? El informe de KPMG desgrana algunos datos de servicios que pueden ser medidos y dibuja un escenario de la situación actual y los retos para el futuro ,en base a una encuesta realizada a más de medio centenar de ciudades de una veintena de países y territorios.

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– Acceso a carreteras: El diseño, construcción y mantenimiento de las carreteras es vital en el desarrollo de las ciudades. Son arterias vitales por las que fluyen el comercio y la población, conectando distintos territorios. Prueba de ello es que la media de gasto es de 15.400 dólares (unos 12.700 euros) por kilómetro de carril, según el informe. Su estado también influye en el número de accidentes de tráfico, aunque la ciudad mediana de la encuesta cuenta con el 73% de sus carreteras en buen estado. En cuanto a los accidentes de tráfico, la medición de datos muestra un mayor índice en ciudades grandes y las situadas al norte, por las condiciones meteorológicas.

– Transporte: El diseño de un transporte público eficiente y con varios medios a disposición de la población es uno de los aspectos donde más pueden ayudar los datos. La medición del uso de cada medio de transporte, ruta y momento del día puede ayudar a dibujar dónde es necesario invertir más recursos.

– Pymes: Las pequeñas y medianas empresas son el motor de las ciudades. Solo en la Unión Europea representan el 99% del tejido empresarial y emplean a dos tercios de la población, contribuyendo a más del 50% del PIB. Medir las ayudas, incentivos e inversiones que reciben estas compañías es indispensable para dirigir los recursos de forma adecuada.

– Construcción: La gestión de permisos de construcción, demolición y alteración de edificios permite a la ciudad crecer de forma sostenible y controlar el desarrollo urbanístico. La rapidez y el coste de este tipo de licencias y permisos depende en gran medida de aspectos como la densidad de población, la involucración de uno o varios departamentos en el proceso de aprobación y el uso de tecnologías por parte de la administración para agilizar los trámites. En este punto el informe muestra una gran diferencia entre las ciudades analizadas: el tiempo medio para emitir un permiso de construcción varía de 6 a 684 días.

– Parques: Las zonas comunes al aire libre permiten un modo de vida más saludable y fortalecen el sentimiento de comunidad. Sin embargo, el informe destaca que por el momento pocas ciudades tienen un claro conocimiento de cuánta gente hace uso de sus parques, pese a que la mayoría de las encuestadas sostienen que cerca del 90% de su población vive en las proximidades de un parque. Los gestores de espacios públicos deben disponer de una imagen completa de cómo funcionan los parques de la ciudad, y así destinar los recursos a su diseño, construcción y mantenimiento.

– Acceso a instalaciones recreativas: Al igual que los parques, las instalaciones deportivas y recreativas aumentan la calidad de vida de los ciudadanos. El empleo de la analítica de datos en la proyección de este tipo de instalaciones permite predecir la demanda y las horas de uso de estos servicios para adaptarlos a las necesidades de la población.

– Agua potable: Pese a que el acceso a agua potable sea un derecho fundamental, en ocasiones no es sencillo cubrir esta necesidad con eficiencia de costes. Uno de los factores más importantes es la fuente de la que procede el agua que surte a la ciudad, además del terreno. Pese a que en la actualidad el acceso al agua no es una de las principales preocupaciones de las ciudades, el incremento de la población y el cambio climático pueden modificar esta ecuación, por lo que los gestores deben analizar los posibles cambios muy de cerca.

– Gestión de aguas residuales: La eliminación de aguas residuales es un reto importante en las ciudades, al implicar costes en energía y mantenimiento de instalaciones. Sin embargo, también es importante reducir la generación de este tipo de aguas, empleando agua no potable en determinados servicios.

– Drenaje de aguas pluviales: Pese a que las inundaciones no siempre pueden predecirse, los gestores de ciudades deben ser conscientes de que el cambio climático puede provocar fenómenos meteorológicos extremos. Por ello, deben empezar a incluir en su agenda el drenaje de aguas pluviales hacia una ciudad sostenible, resiliente y habitable.

– Incendios: Con la evolución de las urbes hacia poblaciones más congestionadas y complejas, los servicios de rescate y bomberos verán más complicado mantener un tiempo de respuesta corto y efectivo, que en la actualidad se sitúa en una media de 8,5 minutos, según el informe. En este punto también es importante determinar la inversión en prevención, gestión de tráfico, número de estaciones y medios, etc., con el objetivo de alcanzar una gestión más eficiente de los recursos y los profesionales.

– Residuos: La gestión de residuos es sin duda uno de los indicadores que los ciudadanos más tienen en cuenta a la hora de evaluar la calidad de vida en la ciudad. Pese a que los expertos prevén que en el futuro las ciudades estén más pobladas y, como consecuencia, se generen más residuos, están emergiendo nuevas ideas para mejorar la eficiencia y efectividad del tratamiento de basuras. A esto se une la necesidad de concienciar a la población y también aspectos regulatorios, especialmente en la Unión Europea, donde se han fijado ambiciosos objetivos de reciclaje y eliminación de residuos.

– Reciclaje: En el objetivo de reducir los residuos se enmarca una mayor efectividad del reciclaje de residuos, el incremento de la reutilización de materiales y la economía circular. Pero la reducción de residuos sólidos es sin duda uno de los aspectos esenciales de la reducción de costes: en 16 de las ciudades encuestadas, el coste medio de gestión de basuras es de unos 210 dólares (unos 178 euros).

Patricia Alfaro > Responsable de contenidos de Valores Digital

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