“Para que las empresas estén más sanas mental y físicamente tienen que generar hábitos deportivos”

Marta Fernández Mur
Jesus Carballo 2 EFE

Entrevista a Jesús Carballo, presidente de la Federación Española de Gimnasia

Jesús Carballo ha tenido una vida deportiva intensa. Con su familia dedicada a la gimnasia de competición, desde muy joven fue formado como deportista de élite. A los cinco años entró por primera vez en un gimnasio y a los diez ya entrenaba cuatro horas diarias. Llegó a la cima de la gimnasia mundial en dos ocasiones, cuando se alzó con el título de campeón del mundo en 1996 y 1999; pero confiesa que le quedaron las ganas de conseguir una medalla olímpica, algo a lo que, dice, “aspira cualquier gimnasta, atleta o nadador”. Las lesiones le obligaron a retirarse y, tras años de entrenamientos diarios, a reinventarse. Ahora ayuda a entrenar a deportistas amateur a través de la plataforma Trainido, tarea que compatibiliza con su cargo de Presidente de la Real Federación Española de Gimnasia.

Cuentas que, en la gimnasia, has tenido más momentos malos que buenos. En concreto, los tres Juegos Olímpicos en los que competiste te dejaron con las ganas de conseguir una medalla. ¿Cómo conseguiste superar mentalmente estos fracasos y continuar entrenando para los retos que llegaban?

Gestionar los fracasos, en el mundo del deporte, es algo que vas aprendiendo con la propia experiencia y a base de sufrirlo. En mi caso y, en cuanto a mis fracasos olímpicos, al celebrarse los juegos cada cuatro años y al tener cada vez más edad fui madurando. Lo vives de forma diferente la primera que la tercera vez. En mi primer fracaso olímpico era muy joven, por lo que la experiencia me frustró bastante. No estaba preparado para asimilarlo. Tú te ves campeón y no entiendes que te haya tenido que pasar a ti cuando tú te veías con tu medalla. Los deportistas trabajamos también con psicólogos, que nos ayudan a pasar por estas experiencias. Un chaval de 17 años que está en un estadio olímpico con 50.000 personas mirando y muchas más desde su país tiene una responsabilidad que le puede hundir.

Alcanzaste el éxito en tu carrera cuando ganaste dos títulos de Campeón del Mundo. ¿Es difícil también gestionar las victorias?

Recuerdo cuando quedé campeón del mundo. Mi padre se acercó a mí y me dijo: “No me ha parecido el mejor ejercicio que has hecho”. En ese momento pensé: qué ganas de fastidiarme el triunfo, ¡soy el mejor del mundo! Pero, con los años, comprendí que lo hacía para que siguiera trabajando por ser mucho mejor; porque hoy eres campeón, pero mañana te lesionas y dejas de serlo. Es muy importante que, a nivel familiar, te eduquen con estos valores, aunque también un buen equipo de profesionales que te ayuden a mantener los pies en el suelo.

¿Qué valores que has aprendido en tu etapa deportiva has podido aplicar en tu nueva etapa como gestor de la Federación y como empresario?

Destacaría la superación y la constancia. Si algo me ha enseñado la gimnasia es a ser constante. Tienes que estar preparado para hacer un triple mortal estés o no cansado y, si lo estás, tienes que estar preparado para evitar accidentes. Esto te hace estar muy alerta, atento de no bajar la guardia. Es algo que aplico en el mundo del trabajo: siempre estoy al 100%. No decaigo, porque estoy acostumbrado a ese ritmo. En cuanto a la gestión de las personas, es importante involucrarles en el trabajo en equipo. Aunque la gimnasia es un deporte individual, si no hubiera tenido unos compañeros que me hubieran arropado no habría sido lo que he sido en el deporte. También el optimismo que te da el deporte se transmite: eres más alegre, más compañero, y, aunque el día a día en una oficina puede ser complicado, hay que intentar trasladarlo.

¿Qué puede aportar el deporte a las empresas y cómo pueden ayudar las empresas al deporte?

El deporte puede ayudar a las empresas en multitud de aspectos. El deporte es trasversal en la sociedad y en la economía y tiene efectos en las personas: influye en el turismo, la sanidad, en la educación… Para que las empresas estén más sanas mental y físicamente, tienen que generar hábitos deportivos. Para ello, han de darle la importancia que tiene y aportar espacios destinados a que sus trabajadores tengan hábitos deportivos. Por otro lado, el deporte, aunque estén el Estado y las Federaciones detrás, sin las empresas no podría salir adelante. El papel de la empresa en el mundo del deporte es vital, no solo a través de los patrocinios, sino con actividades y con su papel de concienciación en la sociedad. También es importante para su imagen: que la sociedad vea que una compañía promueve hábitos saludables.

Desde pequeño has tenido los mejores entrenadores. Esta figura, trasladada a la empresa, sería la del mentor: alguien que sigue de cerca tu evolución y que te ayuda a formarte. ¿Crees que es importante contar con una figura así para impulsar tu carrera?

Todos tenemos una parte autodidacta de autoformación y autodesarrollo, algo que también es importante. Yo tuve a la figura de mi padre, que guío mi carrera y fue eligiendo a los entrenadores. Pero siempre surge la pregunta de por qué yo fui campeón y otro compañero que entrenaba con la misma persona no. Al final hay una parte relevante que la marca el talento personal y el autoentrenamiento. La figura del mentor es importante, pero el éxito llega por una suma de factores: el talento, pero también el trabajo y el esfuerzo. Si esto lo combinas con un guía potente, puedes decir que tienes el éxito casi garantizado.

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