Tierra y mar: las pujantes necesidades de los megabuques

Marta Fernández Mur
Megabuques

El buque 'Maersk Mckinney Moller' batió a principios de año el récord mundial de carga en el Puerto de Algeciras.

El buque ‘Maersk Mckinney Moller’ batió a principios de año el récord mundial de carga en el Puerto de Algeciras. Durante su escala en la ciudad, añadió a los 15.844 contenedores TEU (unidad de medida que representa la capacidad de carga de un contenedor de seis metros) que traía de Tánger 2.180 más, hasta alcanzar un total de 18.024; superando, así, al último máximo que había conseguido con otra embarcación la misma compañía. Con esta operación, además, llegó a su última cumbre una de las tendencias que se observan en los últimos años en el transporte marítimo de mercancías: la construcción de buques cada vez más grandes.

“Existe una tendencia constante a aumentar el tamaño de los buques, especialmente en el segmento de transporte de contenedores, y todo parece indicar que la situación se mantendrá durante algún tiempo”, comenta Paul Levelton, responsable global de infraestructuras y proyectos portuarios de KPMG. “A corto y medio plazo, se están considerando buques con capacidad de entre 22.000 y 24.000 TEU”, concreta.

El capitán del barco ‘Maersk Mckinney Moller’ subrayó ante los medios la complejidad de esta operación: “no es una tarea fácil alcanzar una carga semejante en un barco y mucho menos alcanzar un récord como este, con unos pocos esforzándose y muchos apuntando los riesgos. Todo el proceso se ha planificado y pensado meticulosamente y después se ha ejecutado trabajando en equipo”.

Puertos e infraestructuras en tierra

Sin duda, los retos son muchos para poner a flote uno de estos megabuques, pero también en el momento de acogerlos en puerto. Paul Levelton explica así las dificultades que supone, tanto para las infraestructuras portuarias como en tierra, la llegada de una de estas embarcaciones: “Para estos navíos más grandes son necesarios canales más profundos, muelles más largos, un mayor número de grúas para la carga y descarga y con brazos más largos para alcanzar las pilas de contenedores más alejadas (los buques portacontenedores más anchos tienen actualmente una manga de 59 metros). En cuanto a las infraestructuras en tierra, los retos se concentran en el almacenamiento de contenedores, así como en la capacidad de los servicios ferroviarios y en la red de carreteras para trasladar los contenedores dentro y fuera de la terminal portuaria de manera oportuna”.

Los expertos aseguran que solo unos pocos puertos selectos alrededor del mundo cumplen con estas características, de modo que la llegada de nuevos megabuques impulsará en ellos un considerable aumento de los intercambios. Así, los que anteriormente se consideraban buques grandes serán desplazados a otras rutas comerciales, al igual que aquellos más pequeños. “Los puertos de todo el mundo, incluso aquellos cuyos volúmenes de contenedores son relativamente escasos en la actualidad, tendrán que prestar servicios a buques más grandes a medio plazo. Esto ya está sucediendo en lugares como Sudáfrica (que no es un punto destacado de origen o destino de contenedores), donde se han construido nuevos puertos (Nqgura) y se están ampliando los puertos existentes para dar cabida a los buques portacontenedores más grandes. Es y va a ser un fenómeno global”, confirma el responsable global de infraestructuras y proyectos portuarios de KPMG.

 Algeciras y los puertos españoles

Según datos de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, España fue en 2013 (último dato disponible) el cuarto país de la Unión Europea por volumen de transporte marítimo de mercancías. En ese año se alcanzaron 403 millones de toneladas manejadas por los puertos españoles, una cifra solo superada por Holanda, Reino Unido e Italia.

Acorde con esta posición, España ya cuenta con algunos puertos preparados para acoger a las embarcaciones más grandes. El récord conseguido en Algeciras fue posible gracias a las inversiones realizadas bajo el proyecto denominado Algeciras 2014, que finalizó el pasado año y que acaparó alrededor de 60 millones de euros para transformar la terminal, reforzar los muelles y el dragado o comprar grúas, entre otras actuaciones.

En este sentido, Enrique García Romeo, experto del equipo de Infraestructuras y Transporte de KPMG España, asegura que uno de los retos actuales de los puertos españoles es adaptarse a las necesidades de estos megabuques. “Es vital que los grandes puertos de España realicen  inversiones que puedan atender y atraer esta demanda futura y ser un hub de referencia para las grandes compañías de transporte”, señala.

“Será necesario planificar las inversiones a realizar, tanto en tierra como agua, para seguir siendo un punto de referencia en las rutas comerciales y aumentar el tráfico de mercancías. Serán claves las inversiones en la reordenación de accesos y conectividad intermodal para ajustarse a las tendencias del sector y ser eficientes en la gestión de este gran volumen de carga”, concluye el experto de KPMG.

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